Las mejores adaptaciones de novelas en 100 años de cine. Por Grupo MOT, productora audiovisual Madrid

14.05.2019

La historia del cine está llena de películas que se basaron en mayor o menor medida en novelas.


Es una tarea ardua trasladar a la gran pantalla el texto de un escritor, pero sólo unas pocas elegidas consiguieron estar a la altura e incluso superar a la novela original.

El Halcón Maltés (Dashiell Hammett), 1930


Uno de los mejores ejemplos de la denominada Novela Negra.


Jonh Huston decidió adaptarla al celuloide con increíble éxito, siendo el precursor del Cine Negro y de paso creando la figura icónica del detective privado, encarnada en la figura de Humphrey Bogart como Sam Spade.



El Corazón de las tinieblas (Joseph Conrad), 1899


Francis Ford Coppola se inspiró en esta inquietante novela corta de Joseph Conrad, como base para crear Apocalypse Now.


Este cuento, ambientado en las profundidades de las selvas africanas que rodean el Río Congo, fue una fuente de sugestión para Coppola, quién hábilmente supo captar su atmósfera opresiva y la angustia a lo desconocido que transmitía, trasladándose a la Guerra del Vietnam.


Rashomon y otros Cuentos (Ryūnosuke Akutagawa), 1915


El maestro del cine japonés Akira Kurosawa, se fijó en varios de esos cuentos para realizar una de sus películas más aclamadas, Rashomon (1951), con la que ganaría el Oscar a la mejor película extranjera.


El Señor de los Anillos (J. R. R. Tolkien), 1954


Tolkien logró crear en su cabeza y plasmarlo en papel un inabarcable mundo de fantasía y mitología.


Tuvimos que esperar 47 años para poder disfrutar de una película a la altura de su prolífica imaginación.


Gracias a los avances tecnológicos en efectos especiales, su director Peter Jackson lo consiguió.


Alguien voló sobre el nido del cuco (Ken Kesey), 1962


Gracias al talento del director checo Milos Forman y el actor Jack Nicholson, la película homónima consiguió ser una de las adaptaciones de novela al cine más intensas y emotivas del celuloide.


2001 una odisea espacial (Arthur C. Clarke), 1968


Curioso fue el caso de 2001, ya que tanto novela como película fueron creadas al unísono en una especie de simbiosis genial, fruto de la cual podemos disfrutar de la obra cumbre de la ciencia ficción.


¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick), 1968


Sin duda 1968 fue un año clave para el género de novela de ciencia ficción, pero no fue hasta 1982 cuando el visionario director británico Ridley Scott, cambiaría para siempre el género futurista con Blade Runner.


Un extraño caso en el que el film supera a su original en papel gracias a una cuidada estética y ambientación.


El Padrino (Mario Puzo), 1969

Poco podía imaginarse Francis Ford Coppola cuando decidió adaptar un best seller del que el propio escritor renegaba, tachandolo de comercial, que firmaría la obra más importante del cine moderno.


Una de esas adaptaciones que consiguen que no vuelvas a imaginarte la novela, sin ponerle los rostros de Marlon Brando o Al Pacino.


El Exorcista (William Peter Blatty), 1971


Considerada como una de las películas de referencia del cine de terror, su director William Friedkin logró una adaptación tan convincente que resultó ser todo un shock para el público de la época.


Tal fue la intensidad del rodaje que se llegó a pensar que la película estaba maldita.

El Resplandor (Stephen King), 1977


No podía faltar en esta lista el escritor de misterio más cinematográfico de todos, en este caso el talento para jugar con el lenguaje cinematográfico de Kubrick, logró capturar la esencia del libro y convertirlo en toda una experiencia audiovisual de auténtico terror.


Las desavenencias surgidas a raíz, entre novelista y director fueron antológicas, pero nadie duda de la calidad del film.


El nombre de la rosa (Umberto Eco), 1980


Precursora del tan hoy en día socorrido género del thriller histórico, tan de moda por obras como El Código da Vinci.


Por fortuna Jean-Jacques Annaud logró una adaptación mucho más talentosa al cine.


En parte su éxito se debe a su gran trabajo de decorados y sobre todo de casting, con Sean Connery a la cabeza.


Los Santos Inocentes (Miguel Delibes), 1981


Mario Camus llevó a la gran pantalla la novela de Delibes plasmando a la perfección el esperpento de la España rural olvidada que destilaban sus páginas.


Una de las mejores muestras del cine español de todos los tiempos, claro ejemplo de cómo un buen libro y unas soberbias actuaciones pueden crear una película genial.


Drácula (Bram Stoker), 1987


La obra de terror victoriano escrita por Bram Stoker a finales del siglo XIX no sólo inspiró a todo un género literario como es el de vampiros, su protagonista, El Conde Drácula, propició la adaptación de decenas de películas de mayor o menor calidad, entre ellas la obra maestra del cine mudo Nosferatu el Vampiro (F.W. Murnau) 1922


El silencio de los corderos (Thomas Harris), 1988


Quizás está más que correcta adaptación al cine, hubiera pasado sin pena ni gloria.


Pero Jonathan Demme contaba con la brutal actuación de un soberbio Anthony Hopkins encarnando a Hannibal Lecter.

¿Que pensaría Thomas Harris al ver cobrar vida a su monstruosa creación?.


Trainspotting (Irvine Welsh), 1993


La polémica novela del escritor escocés se transforma, de la mano del imaginativo director Danny Boile, en un frenético y tragicómico viaje sin frenos.


Ayudado de una banda sonora explosiva y unas actuaciones memorables, sabe usar el lenguaje cinematográfico al máximo para hacernos olvidar ese cliché de que una película jamás puede superar al libro.